PUBLICADO EN: El Mundo

Su romance con Mario Vargas Llosa no sólo ha devuelto a la actualidad rosa a una Untitled-2Isabel Preysler (64) marcada en los últimos nueve meses por el fallecimiento de Miguel Boyer.El amor ha llenado de júbilo la casa que la filipina posee en la exclusiva zona madrileña de Puerta de Hierro, pero, sobre todo, ha traído alegrías de tipo económico.

Sí, porque el estado sentimental de la reina de corazones repercute directamente en los ingresos de sus hijos, casi todos metidos en el lucrativo universo de las exclusivas y los photocalls. Bien lo saben sus herederas más aventajadas, Tamara Falcó (32) y Ana Boyer (26), que están viendo cómo su caché sigue disparándose desde que el escritor peruano entrara en la vida de su madre.

Las palabras de las hijas de Preysler se cotizan como oro. Pueden protagonizar el ‘photocall’ más caro del año

Lejos de ocasionar un trastorno en la economía familiar, la indisposición de Tamara ha revalorizado aún más su caché y el de su hermana. El interés por conocer más datos de Preysler y su nueva pareja es tal que las palabras de cualquier hija de la filipina ahora mismo se comercian casi a precio de oro. En concreto, su agencia de representación ahora pide entre 25.000 y 30.000 euros por un par de horas con alguna de ellas, posicionándose Boyer como la alternativa más cara. Estas pretensiones monetarias no sólo son más del triple de lo que cobró Falcó hace escasas semanas por ser embajadora de Häagen-Dazs o por asistir a la última fiesta Flower Power que organizó la discoteca barcelonesa Carpe Diem: unos 9.000 euros. De hecho, se trata de una cifra inasumible para las marcas en estos tiempos minados por la crisis, tal y como reflejaron los intentos fallidos de una exclusiva firma de perfume a la hora de renegociar el caché de las dos hermanas.